Viaje realizado en 2007.

Jordania es Petra” nos dice nuestro guía Maher antes de empezar la visita de la ciudad excavada en la roca. Petra ha fascinado a occidente desde que Burckhardt (el mismo aventurero que descubrió el templo de Ramsés II en Abu Simbel) la descubriera a principios del siglo XIX, tras permanecer más de cinco siglos en el olvido, con los beduinos del desierto como sus únicos moradores.

Capital de los Nabateos, Petra es una ciudad excavada en la roca de las terrazas del Wadi Musa situada al sur de Jordania. El pueblo Nabateo floreció gracias a la ruta de las especias procedente de Arabia, Yemen o Somalia hacia el Mediterráneo y tuvo su época de máxima esplendor en el siglo I a.c. Posteriormente, la competencia con otras ciudades de la zona como Palmira, catástrofes naturales y la invasión del Islam entre otras causas provocaron la decadencia de la ciudad, que cayó en el olvido.

 

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Para visitar Petra hay que dedicar como mínimo un día (ver mapa aquí). La entrada desde el este empieza en el centro de visitantes. Desde allí se desciende lentamente por un terreno rocoso y a ambos lados del camino aparecen las primeras construcciones navateas, entre las que destacan los bloques llamados Djim, cuya función se desconoce. Más adelante encontramos una de las tumbas de Petra: el templo de los obeliscos.

 

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A continuación se llega al Siq, un desfiladero estrecho de unos 3 Km de longitud. En función de la hora del día los rayos del sol inciden en la roca del Siq provocando diversos efectos de luz en las rocas del desfiladero, que adquieren tonos rosáceos, ocres o amarillos. En la base del desfiladero aún se pueden ver los canales que utilizaron los nabateos para canalizar el agua hacia la ciudad. El Siq desemboca en uno de los edificios más impresionantes de Petra, conocido como el tesoro (Al-Khazneh). Se trata del principal monumento funerario de Petra, la tumba real conocida como el tesoro del faraón. Cuenta una leyenda beduina, que el Faraón que perseguía a Moisés paró en Petra y depositó su tesoro en una urna situada a 3.5 metros de altura sobre el frontón de la entrada para aligerar el peso. Como la mayoría de los edificios de Petra, el interior del Tesoro está prácticamente vacío sin decoración alguna, contrastando con el espléndido exterior.

 

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Tras visitar el tesoro seguimos el camino del wadi musa y llegamos a una explanada donde a la izquierda se halla el teatro y a la derecha, excavadas en las rocas de la montaña, una serie de 40 tumbas y casas. El teatro tiene forma semicircular y ha sido esculpido en la roca de la montaña. Se cree que tenía una capacidad para unas 3000 personas. Las tumbas que se encuentran frente al teatro están situadas a cierta altura y desde ellas se puede contemplar una fantástica vista del wadi musa. Estas tumbas correspondieron a diversos reyes navateos y por ello se conocen como las tubas reales.

 

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Más adelante se llega a una explanada donde se edificó el centro de la ciudad de Petra. La calle principal es una antigua vía romana bordeada por columnas a ambos lados de la calzada, aunque actualmente sólo se conservan los restos de algunas de estas columnas. En el centro de la ciudad se pueden ver los restos de los antiguos baños y del mercado. La calle de las columna termina el la puerta del arco, la entrada ceremonial al templo de Qasr Al-Bint.

 

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Siguiendo nuestro recorrido por Petra llegamos al museo que se encuentra situado junto al restaurante. Desde allí empieza la ascensión al monasterio (Al- Deir). El nombre procede posiblemente del uso que le dieron los cristianos durante la época bizantina. La ascensión al monasterio dura aproximadamente una hora y se puede hacer a pie o en burro. Yo recomiendo la ascensión a pie para poder admirar las espléndidas vistas, pero es un buen trecho. Avisados estáis.

 

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Tras llegar a la cima nos espera la impresionante fachada del monasterio y un chiringuito donde se puede descansar. Junto al chiringuito encontramos la inevitable tienda de souvenirs, en este caso regentada por una española desposada con un beduino que ofrece algunas piezas de artesanía.

Por la noche, igual que en Abu Simbel, Las pirámides de Giza, el Coliseo y otros tantos monumentos, existe la posibilidad de visitar Petra de noche (con espectáculo incluido).

El problema de visitar Petra es que siempre apetece regresar…

Osos de viaje.