Esperaba con impaciencia llegar a Samarcanda, que se había convertido en la culminación de nuestro viaje por Uzbekistán, pero resultó que Bujara me cautivó mucho más. Bujara es una ciudad viva que conserva la esencia de las ciudades de la ruta de la seda o así me lo pareció. Puedes pararte en cualquier rincón y gozar del espectáculo. No se trata sólo de los monumentos, que son impresionantes, sino de las gentes que habitan estos fantásticos espacios. Bujara está viva. No ocurre lo mismo con Samarcanda que pese a que unque sus monumentos son, si cabe, aún más espectaculares que los de Bujara, los soviéticos la despojaron de su esencia, dejando solo sus monumentos.
Mezquita en Bujara Uzbekistan

Bujara es una de las ciudades santas del Islam. En los siglos IX y X la ciudad vivió su primera época de expansión de la mano de la dinastía de los persas samánidas. Bujara contaba en esa época con unas 250 escuelas coránicas y una importante biblioteca. Pero el esplendor de Bujara llegó en el siglo XVI de la mano de los turcos uzbecos, cuando la ciudad llegó a tener más de 300 mezquitas y más de 100 madrasas en la que se acogían estudiantes del islam de diversa procedencia.

En Bujara nacieron importantes personajes como Avicena (Abu Ali Ibn Sino), Muhammad Norshohi o Bahauddin Nakmbad.

Por si todo lo anterior no fuera poco, Bujara contaba hasta 1920 con el mayor bazar de Asia central, bazar que fue clausurado por los soviéticos.

Bujara cuenta con incontables monumentos. A continuación teneis una ruta por algunos de los lugares más interesantes. La ruta empieza en la parte sur oestes de la ciudad, en el mausoleo de los Samánidas.


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El mausoleo de los samánidas es considerado la construcción en ladrillo más antigua de Asia central. El mausoleo se halla en un parque en el sur de la ciudad. No lejos de allí se pueden contemplar los restos de la muralla, que durante muchos siglos protegió la ciudad de Bujara. Cerca del monumento de los samánidas, se encuentra Chashma-Ayub también conocida como la fuente de Job. Se trata de un lugar sagrado que se cree fue visitado por el profeta Job. También se cree que sus aguas son puras y que cuentan con propiedades curativas. Se trata de uno de los monumentos más antiguos de la ciudad.

La mezquita de Bolo-hauz és la siguiente parada. Se trata de una construcción que me recordó al palacio Chehel Sotum de Isfahan por sus columnas de madera.

Siguiendo en dirección este se llega a la ciudadela conocida como el Ark, una ciudadela amurallada dentro de las murallas exteriores de Bujara. Durante los siglox XVIII i XIX fue el centro administrativo de la ciudad. El palacio del emir, algunas mezquitas, oficinas de funcionarios, un pequeño museo y la cárcel se encuentran en el interior de la ciudadela. En 1920 la ciudadela fue bombardeada por el ejército rojo por lo que parte de esta construcción está en ruinas. El monumento más antiguo que ha sobrevivido en la ciudadela es Kurinysh-Khan o la sala de recepciones. Aquí se encuentra el trono del emir.

La siguiente parada és el complejo de Kalyan. El minarete Kalyan también conocido como la torre de la muerte ha sido durante siglos el símbolo de Bujara y del Islam. Data del siglo XII i fue durante mucho tiempo el lugar de ejecuciones. Los condenados eran lanzados desde la torre. Junto al minarete Kalyan se encuentra la madrasa de Miri-Arab una de las pocas madrasas en activo que quedan en Uzbekistán. Data del siglo XVI y ha actuado como escuela coránica durante V siglos (con algún que otro periodo de interrupción). En frente de la madrassa se halla la mezquita Kalyan, la mezquita principal de Bujara. Se trata de una construcción expléndia cuyas dimensiones son comparablesa a las mezquitas construidas por los timuritas en Samarcanda y Herat.

Frente al minarete Kalyan se encuentra un restaurante que tiene en su ático una terraza donde resguardarse del sol y con explédidas vistas al complejo anterior.