Este otoño hemos pasado cuatro días en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul en familia. En esta entrada os explicamos lo que hemos hecho.

Yo había estado en Aviñón y en Arles con anterioridad y hacía tiempo que quería descubrir algunos de los pueblos de Provenza. Pero tenía claro que no quería ir en verano (por el calor y la masificación, sobre todo de las zonas de costa). Así que preparé una escapada otoñal de cuatro días para visitar algunos pueblos de esta conocida región francesa.

Nos alojamos en una gîte situada muy cerquita de Saint Remy de Provenza. Así que nos movimos cerca de nuestro alojamiento. Esto nos permitió visitar algunos lugares interesantes de dos departamentos de esta región francesa: Bouches du Rhone (bocas del Ródano) y Vaucluse.

1. Baux de Provence y Carrieres des Lumieres

Nuestra primera visita fue el pintoresco pueblo de Baux de Provence, situado sobre una colina rocosa en el corazón del macizo de les Alpilles.

En la actualidad Baux es uno de los pueblos más visitados de Provenza y pertenece a la asociación de pueblos más bonitos de Francia. Baux es un pequeño pueblo de origen medieval donde se conservan antiguas casas de piedra con calles empedradas. En lo más alto del promontorio donde está el pueblo de Baux, aún perduran los restos de su castillo medieval, que es el lugar más visitado del pequeño pueblo.

Para llegar al castillo de Baux hay que atravesar el pueblo, donde abundan las tiendas de regalos con jabones y otros productos cosméticos, souvenirs o productos artesanales. Al final de pueblo, antes de subir al castillo hay un mirador rocoso desde donde se contemplan los bonitos paisajes de les Alpilles.

Si llegaís a Baux, además de visitar el pequeño pueblo, no podéis perderos el espectáculo inmersivo que tiene lugar en  «Les Carrières des Lumières». Este original espectáculo tiene lugar en una de las canteras abandonadas que están en las afueras de Baux.

Les carrieres des Lumieres es un espacio donde se proyectan diversas exposiciones audiovisuales. El espacio donde tienen lugar estas proyecciones es una antigua cantera abandonada.

En el siglo XIX se abrieron en Baux diversas canteras de las que se extraía una piedra blanca de calidad que se utilizaba en la construcción. Pero poco después se encontraron importantes depósitos de bauxita en la zona, con lo que la explotación minera prosperó hasta la Primera Guerra Mundial. Ahora, una de estas canteras abandonadas sirve como centro cultural. Allí se exponen obras digitales que sumergen al espectador en un espectáculo único. Les Carrières des Lumières abrió sus puertas en 2012 con la exposición titulada: «Gauguin, Van Gogh: Painters in Colour».

Más tarde se crearon exhibiciones dedicadas a Monet, Leonardo da Vinci, Klimt, Picaso o Dalí. Nosotros vimos la exposición dedicada a la obra de Cezanne: «Cezanne, master of Provence».

Recomendamos esta actividad para realizarla con niños. Las características de la proyección y del espacio permiten a los niños moverse libremente y disfrutar de la exposición. Así fue como conocieron a pintores impresionistas como Cezanne o Van Gogh.

2. El velorail de Fontvielle

Otra actividad interesante para pasar unas horas con los niños, es hacer el recorrido en velorail de Fontvielle hasta abadía de Montmajour.

Esta línea férrea fue creada en 1875 para conectar Arles con Salon-de-Provence. Inicialmente se utilizó principalmente para el transporte de mercancías, como piedras de cantera de Fontvieille y Baux de Provence, vino y aceite de oliva. En 1913, el Departamento de Bocas del Ródano confió la gestión de todas las líneas ferroviarias del territorio a la RDT13, incluida la línea Arles / Salon-de-Provence. Pero ante la competencia incipiente de automóviles y autobuses, el transporte de pasajeros se detuvo en 1933. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, la línea se desmanteló por completo, con la excepción del tramo Arles – Fontvieille. Entre 2001 y 2013, el RDT13 rehabilitó la línea para operar un tren turístico, el pequeño Train des Alpilles. Y en junio de 2021, la línea ferroviaria reanudó el servicio con el Vélorail des Alpilles.

A diferencia de otros velorailes, en este te acompaña un guía que hace una explicación en francés del origen y transformación de esta vía férrea. Todos los velorailes deben ir juntos en grupo,  puesto que hay que pasar por diversos pasos a nivel. El guía es el encargado de bajar la barrera para evitar el cruce de vehículos cuando circulan los velorailes.

La línea no es circular. Se llega a las proximidades de la abadía y una vez allí hay que dar la vuelta a todos los velorailes para regreser a Fontvielle.

En Fontvielle podéis hacer también una excursión al molino de Daudet. Aunque el nombre original es el molino de Saint Pierre, este molino, el más conocido de esta población está dedicado al escritor parisino que habitó en el pueblo en el siglo XIX. Actualmente es un museo y se puede visitar.

3. Saint Remy y el hospital de Saint Paul de Mausole

Otra parada imprescindible es visitar Saint Remy, un pequeño y bonito pueblo provenzal. Saint Remy es pequeño por lo que se puede visitar el centro del pueblo en poco rato. El centro es muy turístico y está lleno de tiendas diversas. Las estrechas calles con sus bonitas casas provenzales conservan su encanto.

A las afueras de Saint Remy no podéis dejar de visitar el hospital donde estuvo Van Gogh, Saint Paul de Mausole. Antes de visitar el hospital tuvimos que explicar a los niños quien fue Van Gogh. Uno de ellos ya lo conocía porque les habían hablado de el en clase.

Van Gogh realizó en el tiempo que estuvo internado en Saint Paul de Mausole unos 100 dibujos y 150 pinturas en la institución y su entorno, incluyendo Lirios, Campo de trigo con cuervos, Noche estrellada y numerosos cuadros de olivos y cipreses.

En Saint Paul de Mausole se puede visitar el bonito claustro del monasterio así como la capilla románica. Ambos están como los conoció Van Gogh. Dentro del edificio se puede visitar la antigua habitación del pintor. Finalmente, se puede salir a pasear por el bonito campo que hay detrás del monasterio. Cuando nosotros estuvimos allí, no había prácticamente nadie haciendo la visita, por lo que estuvimos prácticamente solos.

4. Roussillon

En el corazón de Provenza en el departamento de Vaucluse, en el valle del Luberón, nos dirigimos hacia un precioso pueblo provenzal, que destaca por la paleta de colores ocres utilizada en la construcción de sus edificios. Roussillon es un pequeño pueblo que está situado en uno de los depósitos de ocre más grandes del mundo, de ahí los tonos ocres (amarillos, marrones o naranjas) de las paredes de las casas del pueblo.

El pueblo es famoso por sus acantilados rojos y sus canteras de ocre que contrastan con el verde de los árboles de los bosques próximos. La villa tiene tal encanto que pertenece a la asociación de los pueblos más bonitos de Francia (les plus beaux villages de la France).

Llegamos a Roussillon para pasear por el famoso sendero de los ocres. A nuestra llegada al pueblo aparcamos muy cerca de la entrada al sendero. El aparcamiento es de pago.

El sendero te permite adentrarte en el bosque próximo por un camino bien preparado, para disfrutar con el contraste de diferentes tonos ocres que contrastan con los verdes de la vegetación. Existen dos recorridos posibles, el corto de unos 30 minutos y el largo de menos de una hora. Nosotros hicimos el largo y no nos cansamos, tardamos unos 40-45 minutos parando en diferentes puntos del recorrido para admirar el paisaje.

Tras recorrer el sendero de los ocres, nos adentramos en el bonito pueblo de Roussillon. La villa cuenta con edificios más bien bajos. Las fachadas de las casas del pueblo están todas pintadas con colores rojizos y ocres. Las calles del pueblo son estrecha y por ellas fuimos paseando hasta llegar a la Iglesia de Saint Michel y al Belvedere desde donde contemplamos el fabuloso paisaje de la zona.

En el pueblo se puede visitar el Conservatorio de los Ocres y del Color donde se explica el proceso geológico que está detrás de los ocres. Y a las afueras del pueblo se pueden visitar las antiguas Minas de Bruoux de extracción de ocre.

5. Gordes

Tras visitar Roussillon, nos dirigimos al próximo pueblo de Gordes. Gordes también forma parte de los pueblos más bonitos de Francia. Está situado en el Parque Natural del Luberon. A medida que subimos a la colina donde está el pueblo, se divisan sus edificios de piedra blanca. A pesar de su proximidad, Gordes es un pueblo muy diferente a Roussillon.

Aparcamos en el aparcamiento de las afueras del pueblo, también de pago. De allí nos dirigimos al centro, hacia el castillo y la iglesia de San Fermín. Desde allí paseamos por las calles empedradas conocidas con el nombre de “calades”.

Las “calades” o calles empedradas, son calles empinadas con escalones bajitos que fueron construidas para permitir a los animales de carga hacer el trayecto desde el valle hasta el pueblo.

En la plaza principal también destaca una pequeña capilla, la capilla de los Penitentes Blancos y en la rue des Clastres podemos encontrar una concha que da buena surte a los peregrinos del camino de Santiago.

Tras el paseo nos dirigimos hacia el aparcamiento, pasamos de largo, pasamos Le Mas de Romarins y seguimos la carretera D15 unos 700 metros en dirección opuesta al pueblo, hasta llegar a un mirador desde donde se ve el fantástico pueblo de Gordes.

Cerca de Gordes se puede visitar la Village des Bories así como la abadía de Senasque.

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