Subiendo de Reikiavik hacia el norte o (bajando de vuelta) Borgarnes es la parada natural. Está a una hora de la capital y a menos de dos del aeropuerto de Keflavík, justo en la boca de un fiordo, y es el último sitio donde encuentras de todo antes de que las distancias empiecen a estirarse.
Nosotros paramos allí en nuestra ruta hacia el norte de Islandia, y también a la vuelta. En este artículo te contamos qué hicimos.
1. Abastecerse antes de seguir#
A la entrada sur de Borgarnes, en dirección norte, hay un hub de servicios con gasolineras, algún restaurante y dos supermercados: Bónus y Netto, los dos de los baratos.
Aprovéchalo. A partir de aquí los supermercados se espacian bastante, y el siguiente sitio donde vuelves a tener de todo queda ya muy al norte.
2. Un paseo por el núcleo de Borgarnes#
Si llevas muchas horas conduciendo merece la pena entrar al pueblo y no quedarse solo en el área de servicios. Una buena primera parada es Brákarbraut 15: desde allí se puede dar un paseo por la costa y ver la pequeña isla de Brákarey, unida al pueblo por un puente.
Es un paseo corto, de los que sirven para estirar las piernas después del coche.
3. El Círculo de Plata#
Como Borgarnes está en la boca de un fiordo, hay dos carreteras que se adentran hacia el interior, una por el sur y otra por el norte. Son las que dan acceso a lo que se conoce como el Círculo de Plata (Silver Circle), el equivalente menos transitado del Círculo Dorado.
Aquí se reúnen en pocos kilómetros historia, cascadas y aguas termales, y con bastante menos gente que el círculo dorado.
3.1. Reykholt y Snorri Sturluson#
La primera parada es Reykholt, que fue el hogar de Snorri Sturluson, escritor, poeta y erudito del siglo XIII. En su época Reykholt era el centro intelectual de Islandia y allí estaban las escuelas más importantes del país.
Se pueden visitar los restos de su antigua granja, incluida Snorralaug, la piscina de piedra alimentada por agua termal, y el túnel subterráneo que la comunicaba con la casa. En el sótano de esa casa fue donde un grupo de hombres armados mató a Snorri en 1241.
3.2. Hraunfossar y Barnafoss#
Desde Reykholt seguimos hasta el aparcamiento de las cascadas de Hraunfossar y Barnafoss, un paraje protegido desde finales de los años ochenta. Las dos se visitan juntas: hay un sendero que las conecta y la zona está muy bien cuidada, con miradores y caminos fáciles.
Primero se ve Hraunfossar, las «cascadas de lava». Tiene un kilómetro de ancho y el agua brota cristalina de cada grieta del campo de lava, sin río visible por encima. El contraste con el Hvítá, el río glaciar al que van a parar y que suele bajar de un azul claro, es lo que hace la foto.
Caminando río arriba se llega a Barnafoss, que no impresiona por su altura sino por la fuerza del agua encajonada.

Muy cerca del aparcamiento hay un restaurante con menú del día, que resuelve la comida sin tener que volver a Borgarnes.
3.3. Deildartunguhver y los baños de Krauma#
De regreso hacia la costa paramos en los baños de Krauma, en Deildartunguhver, y esta fue nuestra parada favorita del día.
Deildartunguhver es la fuente termal más potente de Europa: unos 180 litros por segundo a cerca de 97 °C. Desde el mismo aparcamiento se ven las fumarolas y el agua hirviendo saliendo de la tierra, y ese agua se canaliza para calentar las casas de la zona.
Krauma bombea agua directamente del manantial y la enfría mezclándola con agua helada del glaciar. Tiene varias piscinas a distintas temperaturas y una sala de relax caliente, con una chimenea en el centro y hamacas. Después de un día de coche y senderos, funciona muy bien.


4. El cráter de Grábrók#
Ya en dirección norte, fuera del círculo de plata, a unos 30 km de Borgarnes y sobre la propia Ring Road, está el cráter de Grábrók. Es el mayor de tres cráteres nacidos de la misma fisura volcánica, y tanto ellos como el campo de lava que los rodea son zona protegida.
Se sube por un camino con escaleras que permite bordear el cráter grande. Es corto y la recompensa es inmediata: desde arriba se ven los otros dos cráteres y todo el campo de lava. Como última parada antes de seguir hacia el norte, es difícil de mejorar.




