Occitania, al sur de Francia, concentra algunos de los pueblos más bonitos del país: bastidas medievales, villas colgadas sobre ríos y acantilados, ciudades de ladrillo rojo y pequeños puertos de la Costa Vermella. En esta entrada recopilamos algunos de los lugares que hemos visitado en nuestros viajes por la región.
Saint-Cirq-Lapopie#
Saint-Cirq-Lapopie es un precioso pueblo medieval situado sobre una montaña rocosa con vistas al río Lot. Pertenece al Parque Natural Regional de los Causses du Quercy y fue declarado Geoparque Mundial de la UNESCO.
Entramos por la Porte de Rocamadour o Porte de la Pelissaria, desde donde ya se contempla una de las mejores vistas del pueblo. En nuestra visita, paseamos entre sus antiguos edificios, pasamos por delante del Museo Rignault, la iglesia y los restos del castillo de los Cardaillac, y subimos hasta la roca de la Popie, un bonito mirador sobre el valle del Lot. Como curiosidad, Saint-Cirq-Lapopie fue elegido en 2012 pueblo preferido de los franceses. Más información.

Najac#
Najac pertenece a la asociación de los pueblos más bonitos de Francia. Está situado sobre una colina rodeada por el río Aveyron y su castillo medieval domina el paisaje desde lo alto. Llegamos un domingo lluvioso y encontramos mercado en la alargada plaza de Faubourg, rodeada de bonitas casas de los siglos XV y XVI.
Desde la plaza seguimos la calle principal hasta el castillo. Como llovía a cántaros, nos refugiamos en la Casa del Gobernador, donde vimos una exposición dedicada a las bastidas de la región. Después visitamos la fortaleza y subimos a una de sus torres, que todavía se conserva en buen estado. Terminamos el paseo junto a la Porte de la Pique y la iglesia de San Juan Evangelista. Más información.

Villefranche-de-Rouergue#
Otra parada interesante es Villefranche-de-Rouergue, un precioso pueblo del departamento de Aveyron. Paseamos por las calles del casco antiguo, que conducen hasta la Place Notre-Dame, centro de la villa, rodeada de arcadas y mansiones góticas. En medio de la plaza se encuentra la colegiata de Notre-Dame, un enorme edificio de piedra con un gigantesco campanario-pórtico.
Nosotros subimos al campanario para contemplar las vistas panorámicas de la bastida. Otra opción para ver la población desde las alturas es subir al monte del Calvario. En Villefranche también se puede visitar la cartuja de Saint-Sauveur, una bonita joya del gótico flamígero. Más información.

Cordes-sur-Ciel#
Cordes-sur-Ciel es una bastida amurallada situada sobre una colina. Su nombre actual fue adoptado oficialmente en 1993 porque, durante el otoño, el pueblo parece emerger por encima de las nubes de niebla. Fue fundada en el siglo XIII por el conde de Toulouse Raimond VII y prosperó gracias al comercio del cuero y los tejidos. Las familias más ricas construyeron los bonitos edificios góticos que todavía se conservan.
Nosotros dejamos el coche en el aparcamiento de Saint-Crucifix y subimos caminando por sus empinadas calles hasta la Porte du Vainqueur. Dentro de las murallas paseamos por sus talleres, vimos la iglesia de Saint-Michel, la Maison Fonpeyrouse, el mercado cubierto y el mirador de la Place de la Bride. De regreso paramos en Le Jardin des Paradis. Como curiosidad, Cordes fue elegido pueblo preferido de los franceses en 2014. Más información.

Albi#
Albi es conocida como la ciudad roja por el color de los edificios de su centro histórico, construidos principalmente con ladrillo. Su Ciudad Episcopal fue declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2010 e incluye la catedral de Sainte-Cécile, el Palais de la Berbie, el Pont-Vieux y los barrios antiguos situados junto al río Tarn.
La catedral de Sainte-Cécile está considerada la catedral de ladrillo más grande del mundo. Su exterior parece una fortaleza, pero el interior está lleno de pinturas y esculturas. A su lado se encuentra el Palais de la Berbie, un antiguo palacio episcopal que hoy alberga el Museo Toulouse-Lautrec, con la colección pública más importante dedicada al pintor, que nació en Albi. Merecen una parada los jardines del Palais de la Berbie. La entrada es gratuita y desde ellos se contemplan unas bonitas vistas del río Tarn y de sus puentes. Más información.

Collioure#
Collioure es uno de los pueblos más bonitos de la Côte Vermeille, en el sur de Francia. Su pequeño puerto, rodeado de casas de colores, playas y montañas, ha atraído durante años a numerosos artistas. Nosotros aparcamos cerca del Castillo Real y desde allí recorrimos el paseo marítimo hasta la iglesia de Notre-Dame-des-Anges, uno de los edificios más reconocibles del pueblo por su campanario situado junto al mar. También podéis acercaros hasta el faro, pasear por las callejuelas del barrio antiguo y visitar el Castillo Real, antigua residencia de los reyes de Mallorca.
Una de las mejores formas de conocer Collioure es seguir el Camino del Fauvismo, una ruta señalizada que recorre los lugares que inspiraron a pintores como Henri Matisse y André Derain. Si os apetece caminar un poco más, podéis subir hasta el molino de aceite o continuar hasta el fuerte de Saint-Elme, desde donde se contemplan unas vistas preciosas del puerto y de la costa. Collioure también es conocida por sus anchoas y por ser el lugar donde está enterrado Antonio Machado, cuya tumba se encuentra en el cementerio de la localidad. Más información.

Rocamadour#
Rocamadour es un pueblo construido sobre un acantilado y uno de los centros de peregrinación más importantes de Francia. En una de sus capillas se conserva una Virgen Negra del siglo XII. Los peregrinos atraviesan el pueblo y suben más de doscientos escalones hasta llegar a la plaza de las iglesias, donde se encuentran los principales edificios religiosos.
Nosotros llegamos directamente a la parte alta del acantilado y dejamos el coche en el aparcamiento gratuito cercano al castillo. Desde allí bajamos caminando hasta la plaza de las iglesias y después continuamos hasta el pueblo. Para regresar subimos las escaleras, aunque al final tomamos el ascensor porque los niños ya estaban cansados. Más información.

Lagrasse#
Lagrasse es un bonito pueblo medieval situado junto al río Orbieu, entre viñedos y colinas de las Corbières. Pertenece a la asociación de los pueblos más bonitos de Francia y su edificio más conocido es la abadía de Sainte-Marie, situada al otro lado del río. Nosotros recomendamos cruzar el puente medieval, visitar la abadía y pasear sin prisas por sus calles, entre casas antiguas, talleres de artesanos y la plaza del mercado cubierto.

Castelnou#
Este pequeño pueblo medieval, situado en el corazón de los Pirineos Orientales, parece sacado de un cuento. Al llegar, el tiempo parece detenerse. Las murallas, las callejuelas empedradas y el castillo que vigila el valle desde lo alto invitan a recorrerlo despacio y sin prisas.
Antes de entrar en el recinto amurallado se encuentra la iglesia de Sainte-Marie du Mercadal, construida en el siglo XIII para servir al antiguo barrio de comerciantes y artesanos. Sobre el pueblo se levanta el Château Vicomtal de Castelnou, una fortaleza del siglo X que durante siglos protegió esta zona del Vallespir y el Conflent.

