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Qué hacer en Himeji en un día

Himeji en un día: el castillo más bonito de Japón
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Himeji es una de esas visitas imprescindibles en cualquier viaje a Japón. Su castillo, conocido como el Castillo de la Garza Blanca (Shirasagi-jō), es probablemente el más espectacular del país y, sin duda, uno de los mejor conservados. Nosotros hemos tenido la suerte de visitarlo dos veces: una en invierno y otra en verano. Aquí os contamos todo lo que necesitáis saber para organizar vuestra excursión.


Cómo llegar
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Himeji es muy accesible desde las principales ciudades de Kansai. Tanto desde Osaka como desde Kioto se llega de forma rápida y cómoda en tren.

Nosotros fuimos desde Kioto en shinkansen, y el trayecto dura aproximadamente 45 minutos en un tren Nozomi o unos 55 minutos en un Hikari. Es un viaje corto y muy cómodo, lo que convierte a Himeji en una excursión de día perfecta.

Desde Osaka el trayecto es aún más corto: unos 30-40 minutos en shinkansen desde Shin-Osaka.


Qué ver en un día
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Del tren al castillo
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Nada más salir de la estación de Himeji por la salida norte, os llevaréis la primera sorpresa: el castillo se ve perfectamente desde la propia estación, al fondo de una avenida larga y recta que conecta directamente con él. Es una imagen preciosa que ya os da una idea de lo que os espera.

Desde la estación se puede caminar hasta el castillo en unos 20-30 minutos aproximadamente por la avenida Otemae-dori, un paseo muy agradable con tiendas y restaurantes a ambos lados. También existe la opción de alquilar una bicicleta en la propia estación, algo que puede ser muy práctico si queréis moveros con más libertad por la ciudad.

El Castillo de Himeji
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El Castillo de Himeji es, sencillamente, impresionante. Fue uno de los primeros lugares de Japón en ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en 1993, y también está reconocido como Tesoro Nacional. Junto con los castillos de Matsumoto y Kumamoto, se le considera uno de los tres grandes castillos de Japón.

Su historia se remonta a 1333, cuando se construyó una primera fortificación en la colina de Himeyama. A lo largo de los siglos, el castillo fue ampliado y remodelado por distintos señores feudales. La transformación más importante llegó a principios del siglo XVII, cuando Ikeda Terumasa lo reconstruyó por completo entre 1601 y 1609, dándole la forma monumental que conserva hoy. El complejo cuenta con 83 edificios y un sofisticado sistema defensivo con pasadizos laberínticos, aspilleras para disparar y muros de yeso blanco resistentes al fuego, que le dan esa apariencia blanca tan característica.

Lo más destacable es que el castillo nunca fue destruido en batalla ni por desastres naturales, algo realmente excepcional. Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos arrasaron gran parte de la ciudad de Himeji, pero el castillo sobrevivió de forma casi milagrosa. Fue restaurado en profundidad entre 2009 y 2015, lo que devolvió a sus muros el blanco resplandeciente original.

Merece la pena subir hasta la torre principal (tenshu), de cinco pisos exteriores y siete plantas interiores, desde donde se disfruta de unas vistas espectaculares de toda la ciudad. Eso sí, preparaos para subir escaleras empinadas y estrechar y para quitaros los zapatos a la entrada.

Nosotros lo visitamos tanto en invierno como en verano, y la experiencia es diferente en cada estación. En invierno el ambiente es más tranquilo y se disfruta del castillo con menos aglomeraciones. En verano, el calor fue intenso y el número de visitantes también. La aglomeracción se nota sobre todo cuando visitas el interior del castillo.

Los jardines Kōko-en
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Justo al lado del castillo, a apenas cinco minutos a pie de la puerta principal, se encuentran los jardines Kōko-en, una visita que complementa perfectamente la del castillo.

Estos jardines fueron inaugurados en 1992 para conmemorar el centenario de la ciudad de Himeji. Están construidos en el lugar exacto donde se encontraba la residencia occidental del señor feudal (Nishi-Oyashiki) y varias casas de samuráis. Las excavaciones arqueológicas previas a su construcción confirmaron este origen histórico.

El jardín ocupa 3,5 hectáreas y está compuesto por nueve jardines distintos, cada uno con un carácter diferente, diseñados siguiendo las técnicas de jardinería del periodo Edo. El más impresionante es el Oyashiki no Niwa, el jardín de la residencia señorial, con un gran estanque repleto de carpas koi. También hay una casa de té tradicional donde se puede disfrutar de una ceremonia del té, y un restaurante con vistas al jardín.


Información práctica
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Entradas: Las entradas al castillo y a los jardines Kōko-en se pueden comprar online. Si viajáis en temporada alta (primavera durante la floración de los cerezos, Golden Week, o en verano), es muy recomendable comprarlas con antelación para evitar colas. Existe una entrada combinada para el castillo y los jardines que resulta más económica que comprarlas por separado.

Sobre el horario de la entrada online: Al comprar la entrada online del castillo, se selecciona una hora concreta de acceso. Sin embargo, nuestra experiencia fue que llegamos antes de la hora reservada y pudimos entrar sin ningún problema. Aun así, es mejor no ir con demasiada antelación por si acaso.

Dónde comer: Justo delante del castillo y a lo largo de la avenida hay muchos restaurantes donde podéis parar a comer. Encontraréis de todo: desde opciones locales hasta sitios más turísticos.

El calor en verano: Si visitáis Himeji en verano, id preparados porque el calor puede ser realmente fuerte. La parte buena es que hay numerosas máquinas expendedoras (jidōhanbaiki) repartidas por todas partes donde podéis comprar bebidas frías.

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