Viajes realizados en mayo de 2008 y febrero de 2009.

Llegamos al aeropuerto de Ouagadougou (Ouaga) al anochecer. Caminamos directamente desde el avión hasta la aduana, donde hacemos una larga cola para tramitar nuestros visados de entrada al país. El visado cuesta 10.000 CFAs y hay que pagarlo en moneda local. También son necesarias dos fotos tamaño carné, si no las tenéis os las hacen allí mismo con una máquina similar a una Polaroid por 3000 CFAs. Sólo tenemos CFAs para pagar uno de los visados. Tras la larga espera nuestro compañero consigue tramitar su visado. El funcionario se queda el pasaporte y le entrega un papel escrito a mano para que pueda recoger su pasaporte mañana por la tarde.

Nuestro compañero pasa el control de seguridad y se dispone a cambiar euros. Con CFAs en mano, vuelve a entrar sin ningún problema donde estamos esperándole para tramitar el resto de los visados y nos entrega el dinero.  Una vez tramitados los visados salimos para recoger nuestro equipaje, pero… !sorpresa! una de las maletas no ha llegado. !Gracias Air France!. Calma, no hay que ponerse nerviosos. Hacemos las gestiones pertinentes con el funcionario de turno, que nos da como único comprobante un pedazo de papel escrito a mano con un código. “Vuelva usted mañana a la misma hora”, nos dice, que es cuando llega el próximo avión de Air France. Así empieza nuestro viaje por Burkina Faso!.
Nuestro anfitrión, Mesmin,  nos espera a la salida del pequeño aeropuerto de Ouaga que se encuentra en la propia ciudad y nos lleva al hotel Central. Para mi sorpresa no hace tanto calor como esperaba (eso cambiará en los próximos días), a pesar de que estamos a finales de mayo que es la época más calurosa, justo antes de que empiece la temporada de lluvias.

Cuando salimos del hotel ya ha anochecido. Decidimos ir a uno de los restaurantes ajardinados jardines de la ciudad donde se puede cenar estupendamente y escuchar música en vivo a la luz de las velas. Vamos al jardín de l’Amitie situado junto a la plaza de las Naciones Unidas.

Al día siguiente nuestro anfitrión Mesmin nos lleva a dar una vuelta por Ouaga. Nos enteramos de que la capital de Burkina Faso es todo un referente cultural en África. Durante el año se celebran festivales de teatro, cine, jazz, máscaras, artesanía y otros muchos. Al pasar por la plaza des Cineastes Mesmin nos explica que Ouaga es la capital del cine africano. Cada dos años se celebra el festival internacional de cine Fespaco que reúne a multitud de gente. Aquí también se celebra el Salón Internacional de Artesanía de Ouagadougou (SIAO) donde se explonen todo tipo de obras de arte. Abandonamos el centro de Ouaga rápidamente, puesto que la ciudad es bastante pequeña. Nos dirigimos a los distritos situados a las afueras de la ciudad,  y empezamos por Ouaga 2000. Se trata de un nuevo distrito para gente rica, donde se ubican las residencias ministeriales y las casas de los adinerados. Allí también se encuentra el hotel Sofitel, según nos dijeron, es el mejor de Burkina. Tras abandonar Ouaga 2000, paseamos por otros de los distritos de las afueras y a continuación nos dirigimos a la Vilage Artisanal de Ouagadougou, un centro de artesanía donde trabajan más de 300 artistas. Una de las primeras cosas que saltan a la vista es que en este país se reaprovecha todo, desde latas de nescafé hasta componentes de motos viejas. Con estos componentes se hacen obras de arte muy ingeniosas. Aquí se puede encontrar de todo, desde figuras de bronce, óleos, tallas de madera, telas, etc. No obstante, comprar aquí resulta algo más caro que comprar en la calle.

De vuelta al centro vamos a visitar otro centro de artesanía junto a la plaza de las Naciones Unidas: el Centre Nacional d’Artisanat d’art.

Tras la comida impera una siesta, puesto que la temperatura ha subido considerablemente desde anoche. Por la tarde vamos a pasear por los alrededores del mercado Rood Woko que resulta ser todo un espectáculo.

Ouagadougou, Burkina Faso, son nombres extraños de un país aún más desconocido. Continuaremos descubriendo Burkina Faso en el próximo post.