Consejos para viajar con niños pequeños

Cuando nació nuestro primer hijo continuamos viajando, aunque sustituimos los destinos lejanos por otros de corta o media distancia. A pesar de que seguimos viajando, algunas cosas cambiaron. El equipaje aumentó para incluir pañales, toallitas, mochila de porteo o carrito, biberones etc. El ritmo del viaje también cambió. Ya no pudimos viajar como lo hacíamos antes, tuvimos que adaptarnos a las necesidades de nuestro pequeño. Los viajes eran más cansados ya que no dormíamos las noches enteras (hasta que cumplió los tres años), no podíamos hacer tantas visitas/excursiones y algunas no consideramos oportuno hacerlas con un bebé tan pequeño. Pero al nacer nuestro segundo hijo, la cosa se complicó, no sólo teníamos que ocuparnos de un niño sino de dos…

Viajar con dos niños pequeños transformó nuestra manera de viajar. Lo primero fue el cambio de ritmo. Sin darnos cuenta nos pasamos al Slow Travel, sin siquiera saber lo que era (podéis leer nuestra entrada “Slow travel: una opción mejor para viajar con niños”). El segundo cambio fue a nivel logístico. Con los años habíamos aprendido a viajar con poco equipaje, pero con los niños tuvimos que incorporar un montón de cosas para ellos: cochecitos, más ropa, biberones, pañales, cuentos, juguetes, etc. El tercer cambio afectó al tipo de viaje. Empezamos a buscar lugares donde los niños pudieran disfrutar y cambiamos los viajes largos en avión por los viajes en coche.

Destinos con niños

 

Viaje al Tirol con un bebé de 18 meses

En esta entrada resumimos un viaje que realizamos con nuestro primer hijo cuando tenía 18 meses. Buscábamos un lugar para viajar en nuestro verano (hemisferio norte) donde no hiciera mucho calor. Se nos ocurrió viajar al Tirol austriaco, una bonita región situada al oeste de Austria, rodeada de montañas. Allí pasamos unos días muy tranquilos sin aglomeraciones y en contacto con una naturaleza espectacular. A continuación resumimos los lugares que visitamos.

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Excursiones por el valle de Arán con un niño pequeño

La primera vez de visité el Valle de Arán hace muchos años he de reconocer que no me gustó. Fui un fin de semana a Vielha en primavera, justo después del deshielo. En el valle predominaba el color marrón, en vez del verde que yo esperaba encontrar, porque la hierba había pasado el largo invierno bajo la nieve. Años después volví en verano y el paisaje que encontré fue espectacular. Descubrí la belleza del valle. Así que volvimos diversos veranos. Íbamos esencialmente a hacer excursiones a pie y nos alojábamos en una vieja Borda que tenía la familia de Marc. Cuando nació nuestro hijo mayor volvimos durante tres veranos seguidos de nuevo para hacer trekking, pero esta vez llevando a nuestro hijo en la mochila.

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Viaje a los alpes julianos Eslovenos, Istria y Venecia

La idea de este viaje surgió de mis conversaciones con nuestro amigo Saúl en 2008 tras volver de Uzbekistán y Kirgiztán. Empezamos a hablar de nuestro próximo viaje. Tras varios veranos de viajar por Asia, decidimos que haríamos un cambio de continente. Esta vez nos quedaríamos en Europa. Yo había oído hablar de la belleza de los Alpes eslovenos, pero también quería visitar la región de Istria, en el norte de Croacia, concretamente las ciudades fundadas por los venecianos. Investigando un poco más, nos gustaron mucho las fotos que vimos del Parque Nacional de los Lagos de Plitvize, así que también lo incluimos en nuestra ruta. El inicio y final de nuestra ruta iba a ser el aeropuerto de Marco Polo en Venecia. Hablamos de nuestro viaje con algunos amigos, que se interesaron y quisieron venir, por lo que un viaje que iba a ser para 3 personas se convirtió en un viaje para 6. Ninguno de nuestros amigos había estado antes en Venecia (Marc y yo la hemos visitado en numerosas ocasiones y de hecho nos casamos allí), y aunque era verano (la peor época para visitar la ciudad de la laguna en mi opinión), pensé que era una pena no pasar un par de días  en Venecia. Así que también incluimos la ciudad de la laguna en nuestra ruta. 

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En la maleta

 

Cuentos para estimular en los niños la curiosidad por los viajes

Los cuentos están presentes en nuestra rutina diaria desde que los niños eran muy pequeñitos. Una de las temáticas imprescindibles para nosotros son cuentos que estimulen en los niños su curiosidad por conocer otros lugares, es decir, cuentos relacionados con los viajes.

Por ello en esta entrada presentamos algunos de los cuentos que leemos a los niños relacionados con la temática viajera.

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Bloques de cera para colorear en la maleta de los niños

Estamos preparando las maletas para nuestro próximo viaje. Es un viaje en familia, en el que haremos una ruta en coche de 16 días. Los niños preparan sus maletas. Ponen algunos juguetes y peluches, un par de cuentos, un cuaderno y el estuche con los bloques de cera para dibujar.

En vez de llevar rotuladores que se secan si se dejan destapados manchan la ropa, nuestros hijos utilizan bloques de cera como los que veréis más abajo.

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La arcilla: un recurso multiusos en tu maleta

Hace un par de años, recibí un correo electrónico de mi amiga Alicia Bernal, diciendo que impartía un taller dedicado a explicar las propiedades curativas y aplicaciones de la arcilla.Yo había utilizado mascarillas de arcilla verde durante la adolescencia para combatir el acné. Y en un viaje a Jordania, Marc se bañó en el mar muerto y se untó el cuerpo con arcilla. Desapareció el dolor lumbar que tenía. Ahí acaban mis experiencias previas con la arcilla. Resultó que la arcilla tiene un montón de propiedades curativas. Y lo mejor de todo es que como tiene tantos usos, se puede llevar de viaje para sustituir un montón de productos. En esta entreda resumo lo que aprendí en el taller y los usos que le doy yo.

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Viajar con niños

 

Consejos para viajar con niños pequeños

Cuando nació nuestro primer hijo continuamos viajando, aunque sustituimos los destinos lejanos por otros de corta o media distancia. A pesar de que seguimos viajando, algunas cosas cambiaron. El equipaje aumentó para incluir pañales, toallitas, mochila de porteo o carrito, biberones etc. El ritmo del viaje también cambió. Ya no pudimos viajar como lo hacíamos antes, tuvimos que adaptarnos a las necesidades de nuestro pequeño. Los viajes eran más cansados ya que no dormíamos las noches enteras (hasta que cumplió los tres años), no podíamos hacer tantas visitas/excursiones y algunas no consideramos oportuno hacerlas con un bebé tan pequeño. Pero al nacer nuestro segundo hijo, la cosa se complicó, no sólo teníamos que ocuparnos de un niño sino de dos…

Viajar con dos niños pequeños transformó nuestra manera de viajar. Lo primero fue el cambio de ritmo. Sin darnos cuenta nos pasamos al Slow Travel, sin siquiera saber lo que era (podéis leer nuestra entrada “Slow travel: una opción mejor para viajar con niños”). El segundo cambio fue a nivel logístico. Con los años habíamos aprendido a viajar con poco equipaje, pero con los niños tuvimos que incorporar un montón de cosas para ellos: cochecitos, más ropa, biberones, pañales, cuentos, juguetes, etc. El tercer cambio afectó al tipo de viaje. Empezamos a buscar lugares donde los niños pudieran disfrutar y cambiamos los viajes largos en avión por los viajes en coche.

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Slow travel: una opción mejor para viajar con niños

Hace ya bastantes años viajamos a la India del sur con un grupo de amigos. Ellos se encargaron de organizar un viaje de 23 días con una agencia de viajes local. Recuerdo nuestra llegada a Bombay, al hotel después de pasar parte de la noche en un avión, con el cansancio de haber tenido que hacer un vuelo con escalas y de no haber dormido casi nada en el avión. En el hotel nos encontramos con nuestro guía local que nos dice: “bueno podéis ir a vuestra habitación para cambiaros y ducharos. Nos vemos en el vestíbulo del hotel dentro de una hora”. Marc y yo pensamos, ¿Cómo? Sólo una hora, ¿no vamos a descansar después de haber pasado una noche sin dormir? Y uno de nuestros amigos del grupo nos contestó: “hay que aprovechar el viaje, que aquí ya no volveremos. Sólo vamos a estar dos días en esta ciudad”.

Este ejemplo ilustra lo que nosotros mismos hemos repetido en diversos viajes en el pasado, viajar deprisa, con planes de viaje llenos de visitas y actividades, sin holgura, sin momentos de descanso, sin posibilidad de saborear un poco aquello que estás viendo, de pensar tengo que aprovechar porque aquí ya no volveré.

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